¿Qué supone la irrupción de las herramientas de la Web 2.0 en la comunicación de la ciencia? ¿Realmente suponen una revolución? Estas cuestiones se han planteado durante la mesa redonda de Media for Science moderada por la directora de Comunicación de la FECYT, Nuria Molinero, y en la que han participado Javier Pedreira, Wicho, bloguero de Microsiervos (además de responsable informático de los Museos Científicos coruñeses); Pablo Jauregui, periodista de la sección de ciencia de El Mundo; y Alexander Gerber, socio director del Centro de Investigación INNOCOMM para la Comunicación de la Ciencia y la Innovación, en Alemania. Las nubes de ceniza del volcán islandés han impedido la presencia del bloguero británico Bill Thompson.
Wicho ha comenzado aclarando que, en general, a la gente no le gusta la ciencia. Los temas que realmente preocupan a la ciudadanía son el paro o la situación económica, y en los medios tiene mucho más peso el fútbol o la política que la ciencia. Hay que asumirlo. Aún así, el bloguero ha destacado que la Web 2.0 supone poner al alcance de cualquiera la capacidad de publicar y poder suscribirse a los temas que a uno le interesen. Como ejemplo ha puesto los blogs de astronautas y técnicos de la NASA. “Las herramientas de la Web 2.0 suponen el triunfo de los aficionados, y ya están cambiando el mundo”.
El periodista Pablo Jauregui ha discrepado de Wicho, y ha afirmado que la ciencia sí interesa a la gente, al menos observando los resultados de las noticias científicas que se publican en la versión on line del periódico. No ocurre lo mismo en el clásico formato de papel. “La web es una oportunidad impresionante para que la ciencia tenga impacto entre los lectores”. Los especiales multimedia, además, suponen una forma de incluir textos de todo tipo, infografías, gráficos, vídeos, etc. “Internet es un buen motivo para ser optimista en la comunicación científica”.
Por su parte, el alemán Alexander Gerber ha reconocido que en su país 30 blogueros científicos tienen más audiencia que los tres medios principales, pero que quedan muchas preguntas en el aire: ¿No se crea confusión cuando superan un determinado umbral?, ¿Puede mucha gente opinar sobre temas complejos?, ¿Quién va a moderar los debates científicos, y además de forma neutra? Gerber demanda que se necesita investigación empírica para aunar tareas, desarrollar métodos de cómo hacer las cosas, moderar grupos de forma neutral y conseguir el apoyo de científicos y políticos.
El público y los ponentes han debatido sobre la convivencia que, al menos por ahora, seguirán teniendo los medios tradicionales y los que introducen las herrmientas de la Web 2.0, así como la necesidad de buscar nuevos modelos de negocio que se ajusten a las también nuevas circunstancias que vayan surgiendo.
